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Condenan a 18 meses de cárcel a el exmayordomo de Benedicto XVI

Dijo haber actuado por amor, diría visceral, hacia la Iglesia de Cristo y a su jefe visible (el papa)”, dijo “Paoletto”, como es conocido, ante el juez pocos minutos antes de que lo condenara.


Ciudad del Vaticano / EFE

ESCÁNDALO DEL ROBO Y FILTRACIÓN DE DOCUMENTOS

  • [B]Septiembre de 2011.[/B]Por primera vez, un medio de comunicación italiana, el semanario “Panorama”, habla de Il Corvo.
  • [B] Noviembre de 2011 - enero de 2012. [/B]Según desveló el fiscal del Vaticano, Gabriele comenzó a pasar documentos a Nuzzi.
  • [B]25 enero de 2012.[/B]La emisora de televisión La7, en el programa “Los Intocables”, de Nuzzi, desvela dos cartas enviadas a Benedicto XVI por el nuncio de la Santa Sede en EE.UU., el arzobispo Carlo María Viganó, en las que denuncia la “corrupción y mala gestión” en la administración vaticana.

Paolo Gabriele, el exmayordomo del papa condenado a 18 meses de cárcel por robar y difundir documentos reservados del pontífice, estaba considerado una buena persona, no excesivamente espabilado pero fiel, una fidelidad que rompió, según dijo, para salvar a la Iglesia de la corrupción.

“He actuado por amor, diría visceral, hacia la Iglesia de Cristo y a su jefe visible (el papa)”, dijo “Paoletto”, como es conocido, ante el juez pocos minutos antes de que le condenara.

Convencido de que no es un ladrón, Paoletto traicionó la fidelidad al papa, según dijo, porque le consideraba una persona manipulable y mal informada, por lo que él se sintió en la obligación de revelarle lo que ocurría en el Vaticano.

Y no quedó ahí, pues en su justificación agregó que se sentía “infundido por el Espíritu Santo”, que le pedía actuar así.

Esa vertiente de Gabriele, conocida durante los interrogatorios y el juicio, hizo añicos la imagen que se tenía de él, una buena persona, educada, muy pía, de comunión diaria y que, aunque en el trabajo no despuntaba, era honrado y leal y por eso estaba al lado de Benedicto XVI.

Nacido en Roma hace 46 años, casado y con tres hijos, Gabriele trabajaba en el apartamento papal desde 2006, tras estar al servicio de la Casa Pontificia, donde se dedicaba a la limpieza de las oficinas vaticanas.

Siempre dispuesto a dar una mano, Paoletto fue haciendo amistades hasta que fue propuesto para trabajar en el apartamento papal para cubrir el puesto del mayordomo jubilado Ángelo Gugel.

Todos los días al alba se trasladaba desde su domicilio, dentro de la muralla vaticana, hasta el apartamento papal para ayudar al pontífice a vestirse, ponerle el desayuno, etc.

Asistía a la misa matinal que oficiaba Benedicto XVI, le acompañaba en todos sus desplazamientos y se encargaba de organizar sus maletas, ropas, etc.

Era el primero que llegaba al apartamento y el último que se iba.

Cuando la agenda se lo permitía, pasaba al despacho del secretario del papa, Georg Ganswein, para dar una mano. Ganswein dijo a los jueces que Paoletto necesitaba en su trabajo “ser continuamente encaminado y guiado”, que no se le podían confiar cualquier tipo de tareas, sino cosas sencillas y que muchas veces era necesario repetirle más de una vez las cosas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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