Un cabeza de familia, su mujer, sus hijos y sus respectivos cónyuges acusados de violar durante años a los más pequeños de la familia fueron condenados ayer a penas de entre siete y 20 años de prisión por el Tribunal penal del departamento de Lot-et-Garonne (sur de Francia).
Los condenados, cinco hombres y seis mujeres de la misma familia con edades comprendidas entre 29 y 74 años, fueron considerados culpables de violación de menores con el agravante de cometer actos de barbarie, violencia y agresiones sexuales en grupo.
El tribunal les condenó además a la privación de sus derechos cívicos, civiles y de familia durante 10 años. A 20 y 15 años de presidio fueron condenados, respectivamente, el abuelo y la abuela de la familia.
Cuatro mujeres fueron condenadas a nueve años de cárcel y otra a siete, mientras que los hombres fueron castigados con penas que oscilaron entre los 14 y 18 años de prisión.
Una de las 11 víctimas, un adolescente de 16 años, fue quien rompió el silencio al revelar a los gendarmes los abusos de los que era objeto por parte de sus padres, abuelos, tíos y tías.
El joven, que había sido condenado anteriormente por violar a su propia hermana, no reveló durante la visita de ese juicio que había sido violado repetidamente por su padre desde la edad de cinco años.
El joven contó a la Policía estos hechos aberrantes en septiembre de 2001. Según la investigación policial, el patriarca familiar, un agricultor de la región, obligó a mantener relaciones con él a sus cuatro hijos desde muy pequeños y después a sus nietos, con la activa participación de su esposa en las sesiones.
Convertidos en adultos, los hijos a su vez violaron a sus propios descendientes -hijos, sobrinos y sobrinas- junto con sus esposas y maridos, prácticas iniciadas cuando los menores contaba con sólo unos pocos meses.