Los pobladores de un municipio indígena del noroeste de Guatemala, cansados de los crímenes cometidos en ese lugar por los pandilleros juveniles, tomaron la justicia por mano propia y condenaron a 20 de éstos a "trabajos forzados".
"No pretendemos matarlos, pero sí hacerlos entrar en razón, para que no sigan perjudicando a las personas honradas", declaró ayer José Pérez Chen, alcalde de San Juan Cotzal.
El castigo consiste en cargar unas cien libras (45,4 kilos) de piedra en trayectos de 50 metros, por 18 días.