Un juez colombiano condenó hoy a más de cinco años de prisión al peruano Denis Silva Ruiz, considerado como el enlace entre su compatriota Vladimiro Montesinos y las FARC para la compra de 10.000 fusiles jordanos con destino a esta guerrilla, informaron hoy en Bogotá portavoces judiciales.
La sentencia es la primera que se adopta en el país contra los más de 40 procesados por la gigantesca operación de tráfico de armas, incluidos Montesinos y los miembros del secretariado o mando central de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
La Fiscalía General precisó en un comunicado que Silva, conocido con el alias de "Iván el Peruano", fue condenado a cinco años y nueve meses de prisión, lo mismo que al pago de una multa.
La decisión la adoptó el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de la ciudad de Villavicencio, que lo halló responsable de concierto para delinquir con fines de narcotráfico y para armar grupos al margen de la ley, tráfico de armas de uso privativo de las Fuerzas Armadas, y falsedad material en documento público.
Silva fue detenido el 18 de febrero pasado en San Felipe, remota aldea del Guainía, departamento de la frontera este con Venezuela y Brasil, en una operación policial contra traficantes en armas y drogas, que eran las ocupaciones del extranjero.
El arrestado trató de engañar a los responsables de la redada con la afirmación de que era colombiano y, luego, con un documento de identidad venezolano falsificado.
La fiscalía dijo que Silva se acogió a la figura de sentencia anticipada, por la cual se les concede rebajas de pena a los acusados que confiesen sus delitos, y señaló que purgará la condena en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita (nordeste).
Las autoridades colombianas lo consideraban como el enlace entre Montesinos -antiguo asesor del ex presidente peruano Alberto Fujimori-, los hermanos peruanos José Luis y Frank Aybar Cancho, y las FARC en la negociación de los miles de fusiles para los rebeldes, que sólo recibieron 5.000 de ellos, en 1999.
Las armas fueron lanzadas en paracaídas desde aviones de fabricación rusa que las recogieron en Jordania y las transportaron hasta las selvas del este colombiano.
La parte rebelde en la negociación la encabezó Tomás Medina Caracas (el "Negro Acacio"), jefe del frente 16 de las FARC y que, al parecer, murió hace pocas semanas en un bombardeo militar a su campamento en la misma región.
Las pruebas obtenidas por el fiscal de asuntos antiterroristas que siguió el caso muestran que Silva "tuvo papel importante en la adquisición del armamento".
Asimismo, permitieron establecer que el extranjero "era uno de los encargados de comprar a los campesinos pasta de coca que era refinada en los cristalizaderos del Frente 16 de las FARC", destacó la fiscalía.
La entidad judicial agregó que "la droga era enviada a Estados Unidos y Europa por rutas controladas y compartidas".