La decisión del Tribunal de Vigilancia de Milán de aceptar que Silvio Berlusconi cumpla con trabajos sociales su condena por fraude fiscal cierra solo un capítulo en la larga y complicada historia judicial del expresidente del Gobierno italiano.
El veredicto pone punto final al caso Mediaset, sobre la compraventa de derechos de retransmisión de películas estadounidenses, que comenzó el 21 de noviembre de 2006 y por el que Berlusconi ha sido condenado por fraude fiscal a cuatro años (rebajados a uno) y a dos de inhabilitación para cargo público.
Pero el 20 de junio, en el Tribunal de Apelación de Milán, se comenzará a examinar el recurso presentado por los abogados de Berlusconi tras la condena del 24 de junio de 2013 a siete años de prisión y a la inhabilitación perpetua para el ejercicio de un cargo público, por los delitos de abuso de poder e incitación a la prostitución de menores en el llamado caso Ruby.
El caso se refiere a la supuesta incitación a la prostitución de menores que cometió Berlusconi al mantener relaciones sexuales bajo pago con la joven marroquí Karima El Marough, que se hacía llamar Ruby, cuando esta no había cumplido aún 18 años.
El delito de abuso de poder se cometió, según los jueces, por la llamada que realizó Berlusconi a una comisaría de Milán para pedir que liberaran a la chica, tras ser detenida por un robo.
En este caso los problemas no terminan para Berlusconi, ya que es investigado junto con otras 44 personas, entre ellas algunas de las jóvenes invitadas a sus fiestas privadas, por los supuestos falsos testimonios que dieron durante el juicio del caso Ruby.
En este sumario, conocido como Ruby Ter, Berlusconi y sus abogados históricos Niccol Ghedini y Piero Longo figuran en el registro de investigados por un supuesto delito de corrupción en acto judicial, al haber podido inducir a sus testigos a prestar falso testimonio.
El ex Cavaliere -título que perdió tras la condena del caso Mediaset-, también afronta estos meses el proceso por la supuesta compra de un senador para hacer caer al gobierno de Romano Prodi en 2008.