El soldado estadounidense Jeremy Sivits, el primero que comparece ante un tribunal marcial norteamericano en Bagdad por el caso de los abusos contra prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib, fue condenado ayer a un año de cárcel, la pena máxima que se le podía imponer.
Sivits, de 24 años, también fue condenado a ser expulsado del Ejército por "mala conducta" una vez haya cumplido la pena de prisión. Soldado "especialista", según la terminología del ejército estadounidense, fue degradado a soldado raso hasta su partida del Ejército.
Al inicio de la audiencia, abierta a la prensa, el soldado se declaró culpable de haber maltratado y humillado a prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib.
Admitió que obligó a un prisionero a sumarse a una pila de presos amontonados en el suelo y que fotografió a otro carcelero, el cabo Charles Graner, simulando golpear a uno de esos hombres.