La justicia chilena condenó ayer a tres diputados de la coalición de gobierno por solicitar sobornos para favorecer a algunos empresarios en la adjudicación de licitaciones públicas.
El juez especial Carlos Aránguiz, quien investiga desde hace más de un año una red de corrupción entre políticos de la alianza gobernante, sentenció a los parlamentarios por el delito de "cohecho" en grado de tentativa.
La sentencia determina que los congresistas estarán inhabilitados para ejercer cargos públicos por seis años y deberán cumplir 50 días de pena remitida, es decir sin ir a la cárcel pero obligados a firmar diariamente un registro.
"Es una condena tremendamente injusta. En el transcurso del proceso hemos demostrado que mi participación fue absolutamente inocente", dijo uno de los condenados, el diputado Eduardo Lagos, quien no es pariente del presidente Ricardo Lagos y fue el único que asistió personalmente a notificarse de la resolución.
Chile, que ha sido calificado por organismos internacionales como el país menos corrupto de América Latina, enfrentó desde noviembre del 2002 el peor escándalo en la historia de la coalición gobernante de centroizquierda Concertación, luego que surgieran pistas de corrupción entre sus parlamentarios.
Tras más de un año de investigación judicial, el juez Aránguiz comprobó la existencia de, al menos, el intento de congresistas de pedir coimas a hombres de negocios.
"Este proceso es muy importante para la gente de los Balcanes. Es el juicio de una persona responsable de la muerte de miles de personas que fueron asesinadas y de más de dos millones desplazados. Es un importante precedente para otros dictadores en el futuro en otras partes del mundo", dijo Clark.