La Conferencia de Seguridad de Múnich concluyó, tras varios días de debate, que pusieron de manifiesto la crisis de identidad de la OTAN y la necesidad de contar con Rusia para resolver los conflictos actuales y evitar otros nuevos.
Pese a las suspicacias que sigue despertando Rusia, en palabras del Alto Representante de la UE para Política Exterior y de Seguridad, Javier Solana, las referencias a una mayor cooperación con Moscú fueron una constante en esta 44 Conferencia de Seguridad.
"Sin la colaboración de Rusia no podremos resolver ninguno de los conflictos en curso, ni diseñar la estructura global de seguridad que requiere el siglo XXI" dijo el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer en Múnich.
La conferencia, que reunió a 250 personalidades, entre ellas 40 ministros de Exteriores y Defensa y tres presidentes, fue la última de Horst Telschik, quien tras una década como maestro de ceremonias entregó el cetro al embajador alemán en Londres, Wolfgang Ischinger.
Polémica con Rusia.
En el debate sobre cómo proceder con Irán, se habló de la posición de Rusia al respecto.
Según el director general de la Organización Internacional de Energía Atómica, Mohamed el Baradei, "hay progresos".
Hoop Scheffer expresó la necesidad de reforzar las relaciones de la OTAN con Rusia, el ministro alemán de Defensa, Franz-Josef Jung abogó por un acercamiento entre la UE y Rusia, y el ministro polaco de Exteriores, Radoslav Sikorski, dijo que hay que hacer más para asegurar a Rusia que el proyecto escudo antimisiles que Washington quiere instalar en suelo polaco no será una amenaza para Moscú.
"Polonia quiere ser parte de la solución y no parte del problema", dijo Sikorski y agrego que, en el supuesto de que ese escudo se instale en suelo polaco, "Polonia está dispuesta a aceptar una misión mixta de inspección y seguimiento para evitar suspicacias".
Sikorski opinó, como otros delegados, que la mejor manera de solucionar la cuestión, que hace un año hizo estallar en esta Conferencia al presidente, Vladimir Putin.