El confidente de las fuerzas de seguridad Rafá Zohuier, en prisión por su supuesta relación con los atentados del 11 de marzo en Madrid, expresó ayer que avisó de los ataques y "no me han hecho caso".
Zohuier hizo estas declaraciones a la prensa tras comparecer en un juzgado por la denuncia presentada por el Ministerio Fiscal sobre las amenazas que podría haber recibido en la cárcel.
Según unas cartas remitidas por el confidente a un periódico, recibió visitas en la cárcel de guardias civiles que le presionaron para que no contara todo lo que sabía sobre la venta de los explosivos utilizados el 11-M.
Sin embargo, en su declaración de ayer Zohuier indicó que no fue amenazado, aunque sí le comentaron que no dijera nada de los explosivos porque le echarían la culpa.