En el Kurdistán, el llamado "Parlamento" local decretó tres días de luto tras el doble atentado suicida que causó al menos 65 muertos y 200 heridos el domingo en Erbil (norte de Irak), según el último balance de los hospitales.
Los responsables del Partido Democrático del Kurdistán (PDK) y de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), en cuyos locales fueron perpetrados los atentados suicida, los atribuyeron a extremistas islamistas enviados por países vecinos contrarios a las reivindicaciones federalistas kurdas.
En Erbil, se incrementaron las medidas de seguridad pero "no se detuvo a nadie en el marco de la investigación", señaló Kamal Kirkukli, responsable del PDK.
Las reivindicaciones de los dirigentes kurdos inquietan a la mayoría árabe de Irak, que teme una división del país. Un responsable militar de la coalición en Irak declaró que el doble atentado podría ser una respuesta a la captura el pasado 22 de enero en Irak de Hasán Guhl, un presunto responsable de la red terrorista Al Qaeda.
Podría tratarse de "una venganza" de Al Qaeda, afirmó ese responsable a una pregunta sobre el móvil de los atentados suicidas contra los dos principales partidos kurdos iraquíes.
El general estadounidense Ricardo Sánchez declaró que esta captura demostraba que Al Qaeda reforzaba su presencia en Irak.
Los dos partidos dijeron que los ataques a sus oficinas los unirán más para exigir una mayor autonomía en una región federal kurda más amplia en el norte de Irak.
Las dudas que tienen los chiítas y sunitas de Irak acerca de las aspiraciones kurdas son ahora tema importante en el futuro político de Irak, mientras la administración civil estadounidense busca la forma de entregar el poder el 1 de julio a un gobierno iraquí de transición.