El escrutinio parcial oficial del referendo celebrado el domingo en Bolivia confirma de momento el triunfo del "sí" en las cinco preguntas propuestas por el Gobierno para definir la nueva política energética del país.
Según el informe de la Corte Nacional Electoral, ayer (12.00 GMT) se contabilizaron los votos depositados en 2,541 de las 20,606 mesas instaladas en el país.
En los recintos ya computados, equivalentes al 12.3% de todos los que funcionaron el domingo, votaron 351,599 personas.
La tranquilidad de la jornada electoral realizada el domingo sorprendió incluso al Gobierno, que temía un grado de sabotaje que, al final, fue casi inexistente.
Las amenazas de los principales sindicatos de bloquear las carreteras y de quemar las urnas de votación habían quitado el sueño a más de uno y obligaron a las fuerzas del orden a desplazar casi 50,000 efectivos para resguardar las vías, centros de sufragio y personal encargado del proceso.
En las ocho horas de funcionamiento de los colegios electorales, sólo algunos incidentes alteraron la normalidad, pero no mancharon la jornada, a la que se llegó tras una discusión pública de tres meses, desde la convocatoria lanzada en abril pasado.
El ministro de Gobierno (Interior), Alfonso Ferrufino, se declaró "el primer sorprendido" de la jornada. "Todos esperábamos mayor jaleo", y, en cambio, "el mayor incidente fue el reclamo de la gente que protestó por el cierre temprano de los recintos de votación" por llegar atrasada, afirmó el ministro.
En la evaluación, los opositores al referendo señalaron que la abstención, calculada en un 40% por los sondeos de las cadenas de televisión, fue obra de la convocatoria de los sindicatos.
El líder de la Central Obrera Boliviana, Jaime Solares, advirtió que el gobierno y el Movimiento Al Socialismo "no se crean absolutos ganadores" sino que piensen cómo cumplir con sus promesas previas al domingo.