Dos consultores de correccionales concluyeron que Ariel Castro, quien mantuvo a tres mujeres secuestradas en Cleveland, Estados Unidos, durante una década, se suicidó en su celda y no murió por accidente al intentar hacer una pirueta sexual.
Los consultores rechazaron una sugerencia planteada en un informe de las prisiones estatales de que el ahorcamiento de Castro el 3 de septiembre no había sido un suicidio, como se creía originalmente. Dicho texto fue dado a conocer el mes pasado. Castro comenzaba a cumplir una sentencia a cadena perpetua.