La senadora colombiana Piedad Córdoba, hasta hace un mes facilitadora en la búsqueda de un acuerdo humanitario con las FARC, dijo hoy desde Caracas que está a la espera de la "seña" que el presidente venezolano, Hugo Chávez, dé sobre la anunciada liberación de tres rehenes de esa guerrilla.
La congresista sugirió que su papel en la entrega de estos cautivos será de acompañamiento a Chávez, cuyo papel de mediador ante las FARC fue cancelado por el gobernante de Colombia, Álvaro Uribe, junto al que ella cumplía.
Uribe puso término el 21 de noviembre último a estas gestiones, que ambos habían asumido a mediados de agosto pasado, en una decisión que llevó a Chávez a declararse traicionado por su colega colombiano y a dejar en suspenso las relaciones bilaterales.
A pesar de la postura de Uribe, los familiares de muchos de los cautivos entregaron poco después a Chávez y Córdoba el "mandato" por escrito de que prosiguieran en sus gestiones humanitarias.
Entre ellos está Marleny Orjuela, presidenta de la Asociación Colombiana de Familiares de Miembros de la Fuerza Pública Retenidos y Liberados por Grupos Guerrilleros (Asfamipaz), que reúne a las familias de los 33 militares y policías en el conjunto de rehenes.
La portavoz de la ONG dijo hoy a Efe en Bogotá que Chávez y Córdoba lograron avances en su tarea ante las FARC, como la reciente entrega de unas pruebas de vida de 16 de los secuestrados y, ahora, del anuncio de puesta en libertad de tres ellos.
Por ello, instó a Uribe a que restituya a Chávez como mediador ante las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), lo mismo que a Córdoba en el papel de facilitadora.
"Lo que (Uribe) debiera hacer es dar un paso de reconciliación con Chávez, y darle la oportunidad de que siga", consideró Marleny Orjuela, quien es tía de uno de los miembros de la Fuerza Pública secuestrados.
Pese también a la decisión de Uribe, Córdoba mantiene su tarea voluntaria en favor del acuerdo al que las FARC supeditan la liberación de los rehenes, a cambio de unos 500 rebeldes presos, incluidos dos extraditados a Estados Unidos.
"Simplemente esperaré que el presidente (Chávez) haga la seña, y estaré donde el presidente Chávez diga que deba estar", declaró la legisladora tras llegar a Caracas.
Córdoba viajó desde Bogotá en medio de una gran expectación por la previsible puesta en libertad de Clara Rojas, su hijo Emmanuel, nacido en cautividad hace más de tres años, y la ex congresista Consuelo González de Perdomo.
La liberación del niño y las dos mujeres fue anunciada el martes último por el "Secretariado" (mando central) de las FARC en un comunicado fechado el pasado 9 de diciembre y facilitado en primera instancia a la agencia cubana Prensa Latina.
En la nota, las FARC explicaron la entrega unilateral como un desagravio a Chávez y a Córdoba por la decisión de Uribe de poner fin a sus gestiones ante el grupo insurgente, que tiene en igual condición a otras 42 personas, entre ellas la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, también nacional francesa, y tres estadounidenses.
Betancourt está en manos rebeldes desde febrero de 2002, cuando fue secuestrada junto a Clara Rojas, su fórmula electoral de entonces, como aspirante a vicepresidente.
La nacionalidad gala de la ex candidata presidencial hizo trascender más en el ámbito internacional el caso de los secuestrados con fines de canje, dos de los cuales, militares, cumplieron el viernes diez años en poder de las FARC.
"Yo no manejo ninguna información ni la quiero manejar", notificó la senadora Córdoba en respuesta a periodistas que le preguntaron sobre los preparativos para la anunciada liberación de Emmanuel, Clara Rojas y Consuelo González, cautiva desde septiembre de 2001.
El asunto, aclaró luego, es de competencia de Chávez, de quien dijo que "siempre ha estado presto a atender todos los requerimientos que tienen que ver con el acuerdo humanitario, con la libertad de estas personas".