El Congreso filipino celebrará hoy una sesión especial de condena a los autores del atentado causó la muerte de tres personas, entre ellas un diputado de la región musulmana de Mindanao.
El presidente del Congreso, José de Venecia, indicó a la radio local que suspender la sesión de hoy solo hubiera contribuido "a la desestabilización de la Cámara y del Gobierno".
De Venecia señaló que el interior del edificio del Congreso fue examinado por la policía tras el atentado del martes y sin que se localizaran trazas de explosivos o material detonante.
"Siendo ese el caso, mantendremos una reunión esta tarde para mostrar que estamos atemorizados y que la situación vuelve a ser normal", dijo el presidente.
Un artefacto "muy potente" estalló en el vestíbulo de una de las entradas del edificio al poco de que finalizara la sesión del Congreso, el martes por la tarde.
La bomba, accionada por control remoto, causó la muerte del diputado Wahab Akbar y de Marcial Talbo, chófer de la diputada Luzviminda Ilagan, del partido de izquierda Gabriela.
La tercera víctima es Maan Bustalino, una de las ayudantes del equipo del congresista Henry Teves, que falleció cuando era conducida a un hospital de Manila.
Pese a que aún continúa la investigación, la policía sospecha que los autores del atentado buscaban la muerte de Akbar, congresista por la isla de Basilan, en la sureña región de Mindanao, y el feudo histórico de los radicales islámicos de Abu Sayyaf.
Según la policía, el atentado podría estar relacionado con las disputas políticas en esa isla, de mayoría musulmana y controlada por la familia de Akbar, también de religión musulmana.
Una de las tres mujeres de la víctima es la actual gobernadora de Basilan, mientras que una segunda es alcaldesa de Isabela, la capital de la isla.