El Congreso se desplazó ayer a Nueva York en un simbólico gesto de solidaridad nacional, un año después de los atentados más letales en la historia de Estados Unidos.
Olvidando por un día las tradicionales divergencias entre demócratas y republicanos y la batalla de las elecciones legislativas de medio mandato del 5 de noviembre, los líderes del Senado y de la Cámara de Representantes honrarán a las 3,052 víctimas de los atentados y reafirmarán su profunda identificación con la nación y sus valores.
"Pensamos que hoy tendrá lugar la mayor demostración de solidaridad nacional", declaró en un comunicado el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, quien recordó que la última vez que el Congreso se reunió en la ciudad fue en 1790, cuando la ahora "Gran manzana" era la capital de la joven república estadounidense.
Además de una resolución conjunta de todos los líderes de ambas cámaras, en la que se afirma el apoyo del Congreso a NY y al resto del país, los legisladores acudirán a "Zona Cero", donde estaban emplazadas las dos torres gemelas del World Trade Center.
Allí depositarán una corona de flores y cada uno de los líderes del Congreso colocará una bandera estadounidense a media asta en homenaje a todas las víctimas de los ataques.
El vicepresidente Dick Cheney, que también preside el Senado, podría asistir a las ceremonias de Nueva York hoy, señalaron fuentes del Congreso.