Los rusos conmemoraron ayer el aniversario de la Revolución Bolchevique de 1917 con marchas, manifestaciones y protestas contra una iniciativa parlamentaria que busca anular lo que alguna vez fue la festividad soviética más reverenciada.
Algunos legisladores que respaldan al Kremlin propusieron reemplazar el feriado del 7 de noviembre con otro del 4 de noviembre que sería llamado Día de la Unidad Nacional.
Se espera que la Cámara Baja del Parlamento, o Duma Estatal, analice la iniciativa el miércoles en la primera de tres votaciones requeridas.
"Este día fue y será un evento histórico, y su celebración no puede ser anulada"", expresó el líder del Partido Comunista Gennady Zyuganov, de acuerdo con los medios locales.
"La gente sufría por esta festividad, y nadie tiene el derecho de pisotear nuestra historia"", sostuvo.
Tras el colapso de la Unión Soviética, el ex presidente Boris Yeltsin también quiso anular el feriado. Finalmente, se preservó la festividad, pero se le cambió el nombre para identificarla como el Día del Acuerdo y la Reconciliación.