Israel recordó ayer al asesinado primer ministro, Isaac Rabín, con una jornada de luto nacional, en medio de un ambiente de incitación contra Ariel Sharon, similar al que precedió al magnicidio en 1995.
Con las banderas a media asta y actos oficiales, Israel rindió homenaje, a quien se atrevió por primera vez a devolver a los palestinos una parte de los territorios que Israel conquistó en 1967.
Eran los días del llamado proceso de Oslo, que Rabín inició en 1993 y que el ultraderechista judío, Igal Amir, torpedeó cuando el 4 de noviembre de 1995 le pegó tres tiros por la espalda, al término de un mitin por la paz en una céntrica plaza de Tel Aviv que más tarde recibió el nombre de "Isaac Rabín".
Nueve años después, Israel conmemora su asesinato en un ambiente de violencia e incitación.
La atmósfera de instigación resurgió con el llamado "plan de desconexión" aprobado en el Parlamento por 67 votos a favor, 45 en contra y 7 abstenciones.
La incitación cobró especial intensidad y el martes aparecían pintadas en dos edificios de Tel Aviv y Jerusalén con la leyenda: "Liquidamos a Rabín, liquidaremos también a Sharón".
La derecha judía califica de "traidor", "nazi" y "dictador", al primer ministro.