El Consejo de Gobierno designado por Estados Unidos en Irak dejó a un lado sus diferencias ayer y llegó finalmente a un acuerdo sobre una Constitución provisional, un paso clave en los planes de Washington para devolver la soberanía a los iraquíes el 30 de junio.
El acuerdo se alcanzó en la madrugada tras una serie de acaloradas discusiones. Los 25 miembros del consejo habían fracasado en cumplir el plazo del 28 de febrero para lograr un acuerdo debido a las divisiones sobre el papel del Islam, las cuotas de la mujer en el gobierno y las demandas kurdas de autonomía en el norte del país.
"Este es un gran logro, alcanzado con apenas un día de retraso, y me parece fantástico", según el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell. Agregó que tenía plena confianza de que el gobernador civil estadounidense, Paul Bremer, aprobaría el documento.
El primer ministro británico, Tony Blair, dio la bienvenida al acuerdo y dijo que se trataba de "un importante cimiento", para la estabilización de Irak, informó su portavoz.
Funcionarios y participantes en las conversaciones indicaron que la ley reconocía el Islam como la religión oficial iraquí y que sería una fuente para legislar, pero no la única como habían demandado los chiítas, que constituyen el 60% de la población del país.
Para un funcionario iraquí de alto rango el compromiso "logró un balance adecuado" entre la identidad de la mayoría de la población con el Islam y la necesidad de una libertad de culto y de expresión, protegidas ambas en una ley de derechos incluida en la nueva Constitución.
El documento dice que las elecciones deben realizarse a fines del 2004 o principios del 2005. El plan inicial de Washington era que se realizaran hacia fines del 2005, pero el principal clérigo chiíta, el ayatolá Ali al Sistani, exigió que fueran antes.
Más de un millón de chiítas son esperados hoy en la ciudad de Kerbala (100 kilómetros al sur de Bagdad) para celebrar la festividad de Achura, una de las más importantes del calendario chiíta.
Chiítas llegados de todo Irak y también del vecino Irán están llegando constantemente en los últimos días a Kerbala para concentrarse junto a la tumba del Imán Husein, el nieto de Mahoma, enterrado en la ciudad.
La Achura conmemora el "martirio" o asesinato de Husein, junto a 72 de sus fieles fue asesinado en las cercanías de Kerbala por los hombres de Yazid, con quien Husein se disputaba el califato de los musulmanes.
El asesinato de Husein marca el cisma entre la mayoría suní, que siguió al califa Yazid y la dinastía de los omeyas, y la minoría chiíta, que obedeció a una línea de 12 imames hasta que el duodécimo "desapareció" y ahora esperan que vuelva a aparecer al final de los tiempos de la mano de Jesucristo.
Los chiítas -una décima parte de la población musulmana mundial- conmemoran la Achura con procesiones de flagelantes, hombres que en Irak van vestidos de negro y se golpean el pecho y se fustigan la espalda hasta hacerla sangrar, mientras cantan rítmicos sones en honor a su mártir.