La guerra en Irak podría desencadenarse "en un plazo de ocho semanas o poco más", vaticinó el ex general Tawfiq al-Yasery, líder opositor iraquí, en una entrevista publicada ayer, poco después de su regreso de Washington, donde ha examinado el futuro de su país con funcionarios norteamericanos.
En declaraciones divulgadas por el diario árabe internacional "Al-Hayat", al-Yasery considera, sin embargo, que el golpe de Estado es la mejor opción para derrocar el régimen del presidente iraquí, Sadam Hussein.
"Existen suficientes justificaciones para que EU y sus aliados envíen tropas a Irak, pero un golpe de Estado es la salida mejor y más probable a la actual crisis, pues impide la destrucción de la infraestructura del país, y la descomposición del Ejército", explicó al- Yasery, uno de los líderes del Comité Militar Iraquí (CMI). Agregó que "tenemos la intención de solicitar autorización a países árabes vecinos, como Siria, para que nos permitan abrir oficinas cerca de la frontera con Irak desde donde actuar".
En tanto, ayer los equipos de la ONU llevaron a cabo ayer nuevas inspecciones del supuesto arsenal iraquí, mientras Estados Unidos se dispone a pedir el respaldo de numerosos países europeos a sus proyectos bélicos si fracasa el proceso en curso para desarmar a Irak.
Un primer equipo llegó a una instalación que se encuentra a 15 km al sur de Bagdad, en la localidad de Al Yusifiya, en el complejo de Um al-Maarik (Madre de todas las batallas, nombre dado por Irak a la Guerra del Golfo, de 1991), mientras otro se dirigió al norte de la capital iraquí.
Los inspectores de la Comisión de Control, Verificación e Inspección de la ONU (UNMOVIC) y los de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) partieron de su base de Bagdad poco antes de las 05H30 GMT.
La portavoz de la AIEA, Melissa Fleming, estimó "posible" que elementos de armas de destrucción masiva estuviesen escondidos en casas de habitantes iraquíes, en respuesta a las afirmaciones de la prensa británica del viernes.