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Constantes ataques a tropas aumentan presión sobre Bush


Un ataque con granadas mató ayer a un soldado norteamericano en Irak, elevando a 147 el número de bajas en combate de Estados Unidos (EU), igual que todos los caídos en la Guerra del Golfo de 1991. Compañeros del soldado que murió dijeron que éste había llegado a Bagdad hace dos semanas, en su primera misión en el país.
"Escuchamos un fuerte estallido y nos metimos debajo de los camiones. El soldado que murió fue lanzado por la explosión fuera de su asiento. Su cadáver está tirado ahí, sobre el asfalto de la carretera", dijo un soldado que pidió no ser identificado, al comentar el primer ataque.
El soldado viajaba con un convoy de 40 vehículos en una carretera cerca de la localidad de Abu Ghraib, 25 kilómetros al oeste de Bagdad, cuando se registró la explosión.
Esta nueva baja aumentó la presión sobre el presidente George W. Bush, quien enfrenta críticas por el costo de la guerra y acusaciones de que Estados Unidos exageró la información de inteligencia sobre las armas de Irak para justificar la guerra.
El Ejército de EU temía una ola de atentados que coincidirían con aniversarios relacionadas con el derrocado gobierno de Sadam Hussein, como el del golpe del 14 de julio de 1958 contra la monarquía respaldada por Gran Bretaña, la asunción de Hussein el 16 de julio de 1979 y la revolución nacionalista del Partido Baath el 17 de julio de 1968.
Casi cuatro horas después del primer ataque, un vehículo militar Humvee fue blanco de una explosión en Bagdad, quizás causada por una mina, que dejó heridos a dos soldados de EU, dijeron testigos y militares.
Por otra parte, un avión militar estadounidense de transporte fue atacado ayer por un misil tierra-aire que erró el blanco, dijeron fuentes militares estadounidenses en Bagdad.
El avión, un AC-130, se acercaba hacia el Aeropuerto Internacional de Bagdad a las 08.45 (04.45 GMT) cuando fue atacado por un misil disparado desde un punto impreciso y que no dio en el blanco, aunque las fuentes no precisaron a qué distancia del avión pasó el misil.
Entre tanto, el primer ministro británico, Tony Blair, se reúne hoy en EU con el presidente estadounidense, en un momento delicado para ambos líderes que, por primera vez desde la guerra de Irak, han dado muestras de falta de sintonía.
Los dos dirigentes están acosados por sus opiniones públicas a causa de las discutidas pruebas que presentaron en los meses previos a la guerra contra Irak, lo que además les ha costado recientemente la exhibición de una tirantez pública hasta ahora inédita.
A Bush y a Blair los separa la alegación de que el derrocado Sadam Hussein intentó comprar uranio en Níger -que el primero descarta y el segundo mantiene. Tampoco tranquiliza en este momento la falta de seguridad en Irak y las constantes bajas entre las tropas de los países ocupantes, especialmente de EU, lo que está haciendo bajar la popularidad del presidente republicano. En el Reino Unido, hace tiempo que la política exterior del primer ministro es muy contestada.
Se ha acusado a Blair de "exagerar" las pruebas contra Irak para justificar la invasión y Hans Blix, jefe de inspectores de desarme de la ONU durante la crisis, consideró "un error fundamental" su afirmación de que Sadam podría lanzar un ataque letal en 45 minutos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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