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A construir sus propias casas

El déficit habitacional en la isla sobrepasa el millón, el doble desde 1959.


El presidente cubano, general Raúl Castro, autorizó que la población comience a construir sus propias viviendas, como solución práctica a la escasez y precariedad histórica que existe en el país, agravada ahora por el paso de tres huracanes.

El mandatario lo anunció en Santiago de Cuba, a 900 kilómetros al este de La Habana, mientras visitaba un barrio de 100 "petrocasas", viviendas construidas con tecnología venezolana basada en la combinación de PVC, concreto y hierro.

Raúl Castro orientó que a partir de ahora no se prohibirá, "decirles, bueno aquí se puede construir, tiene tanto (de área) y deje este ancho para que por aquí pase una calle un día, y por ahí una acera, y que hagan su casita con lo que puedan".

 

La medida gubernamental no hace más que legalizar lo que de hecho sucede en toda la isla, donde la mayor parte de las viviendas que se construyen se hacen, de una u otra forma, con el esfuerzo propio de la población.

Sin embargo, la escasez de materiales es crónica y su distribución muy poco lógica: el Estado vende cemento, pero no oferta arena, cabillas o piedra, por lo que la mayoría de los ciudadanos se ven obligados a recurrir al mercado negro.

En este sentido, el Presidente prometió que "aquí lo que hay que hacer es cientos de miles de casas, por eso quiero el árido y la fábrica de cemento y vamos a hacer de verdad la base industrial para desarrollar la vivienda, ¡ya está bueno, vamos a hacerla de verdad!".

 

La escasez de casas es enorme: en 1959 había un déficit de medio millón y se cree que en estos 50 años podría haberse duplicado. Casi la mitad del total existente está en mal o regular estado y 1,5 millones de ellas tienen techos livianos (hojas de palma, tejas, etc.).

Casi 1,5 millones de viviendas tienen techos que no resisten los huracanes.


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318359
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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