En la superpoblada Ciudad de México, donde el cemento y la contaminación acechan a sus casi veinte millones de habitantes, el arquitecto Javier Senosiaín brinda la posibilidad de vivir en lugares conectados con la naturaleza, en viviendas con formas tan peculiares como serpientes, ballenas, caracolas o flores.
La genialidad del considerado máximo exponente de la arquitectura orgánica en México consiste en hacer reales viviendas oníricas que se integran, con sus formas sinuosas, en el medioambiente.
Influido por grandes genios como Frank Lloyd Wright, Hundertwasser o Antoni Gaudí, este profesor de arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México también se inspira en el arte popular mexicano.
El perfil del cliente que se interesa por vivir en estos inmuebles es el de gente joven con niños, que busca espacio donde puedan jugar y crecer en libertad, personas relacionadas con el arte y amantes de la naturaleza.