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Construyen confianza en diálogo Colombia-FARC

Rodrigo Granda, un comandante de las FARC dijo: "Somos dos partes que venimos de un conflicto que todavía no termina.


Mientras la retórica encendida y las bombas siguen resonando en Colombia, los rebeldes y los representantes del gobierno que participan en las negociaciones de paz en la capital cubana describen un ambiente de confianza creciente entre quienes bajo otras circunstancias serían enemigos a muerte.
 
Los negociadores del gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) comentan los resultados del fútbol y hacen bromas a la hora del receso. Comparten cigarrillos y puros cubanos, e incluso se agolpan frente a la pantalla de una computadora para opinar sobre el diseño del cibersitio que desarrollaron conjuntamente para quienes buscan información sobre las conversaciones.

Los participantes dicen que es notable ver a los viejos adversarios que pasaron casi medio siglo a los tiros comportándose de manera tan cordial, en un signo esperanzador de que hallarán alguna solución.

Rodrigo Granda, un comandante de las FARC que usa el nombre de batalla de Ricardo Téllez, dijo: "Somos dos partes que venimos de un conflicto que todavía no termina''.

 
Sin embargo, aclaró que "siempre hay lugar para una broma o una sonrisa; hemos estado estableciendo confianza y eso es muy importante''.

En entrevistas con The Associated Press, cinco participantes permitieron atisbar el ambiente de las negociaciones a puertas cerradas, que comenzaron formalmente en Oslo, Noruega, en octubre y desde entonces continuaron en un centro de convenciones en La Habana. Además, los dos principales negociadores rebeldes Iván Márquez y Rodrigo Granda comentaron públicamente sobre el ambiente de creciente confianza.

Ta de 1980, 5.000 de sus partidarios fueron perseguidos y muertos. Mientras tanto, el gobierno acusó a los rebeldes de aprovecharse de un vasto refugio que les concedieron las fallidas negociaciones de paz de hace una década para cobrar fuerza militar y beneficiarse protegiendo el narcotráfico.

 
El presidente colombiano Juan Manuel Santos dijo que si las negociaciones no rinden frutos para noviembre de 2013, pondrá fin al intento.

Ahora, las FARC y los equipos del gobierno que consisten en 10 negociadores principales y unos 20 miembros adicionales de cada bando fueron alojados en lujosas casas en extremos opuestos de un antiguo club campestre llamado El Laguito, que el gobierno cubano usa como un complejo oficial fuertemente custodiado.

Cada bando tiene los números telefónicos de la otra parte y suelen llamarse por la noche para arreglar detalles del temario del día siguiente.
 

 
 


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853417
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América