Las naciones más ricas del mundo están depositando peligrosos desechos electrónicos en los países más pobres.
Esa es la advertencia del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Para discutir el problema, el organismo lleva a cabo una conferencia en Nairobi, donde se espera fortalecer la legislación contra el movimiento mundial de desechos electrónicos.
El PNUMA calcula que anualmente se generan hasta 50 millones de toneladas de aparatos electrónicos que son desechados en contenedores a China, India y Pakistán.
"La eliminación inapropiada de estos desechos libera peligrosas sustancias químicas y metales pesados en el medio ambiente", ha expresado en reiteradas ocasiones Nelson Sabogal, funcionario a cargo de asuntos científicos del PNUMA.
"El nivel de producción tecnológica de algunos países desarrollados está llegando a niveles muy altos".
"Pero cuando estos aparatos tienen que ser eliminados nos enfrentamos con un grave problema y es por eso que necesitamos buscar formas de reciclarlos o eliminarlos sin que dañen al ser humano ni al medio ambiente", declaró el funcionario.
La basura tecnológica puede convertirse en serio peligro para la salud, debido a que en Panamá prácticamente no existen regulaciones para su tratamiento, almacenamiento y destrucción.
Y es que computadoras, teléfonos celulares, fotocopiadoras, electrodoméstico y aparatos electrónicos que usualmente son tirados a la basura, sin que a penas exista una leve reflexión de adónde van a parar, son muy peligrosos.
Estos equipos contienen elementos altamente contaminantes como el cadmio, plomo, mercurio y otros productos no tan comunes, como metales pesados y elementos que retardan la inflamación.
La presencia de estos artículos cerca de quebradas, lagunas y corrientes de agua puede convertirse en una gran amenazada para la salud de las personas y para el medio ambiente, tanto que en algunos países se aplican sanciones a quienes no desmonten estos equipos y reciclen sus partes. En qué países hay sanciones.
Alerta.
La ingeniera Vielka Pérez del ministerio de Salud reveló que en Panamá no existe una normativa para regular los desechos tecnológicos, al tiempo que reconoció que como un país de servicio es un gran consumidor de artefactos tecnológicos de última generación.
No obstante, Pérez detalló que existen algunas regulaciones que el Ministerio de Salud ha dispuesto para el manejo de los equipos desechados. Entre ellas la necesidad de tener un lugar para acopiarlos hasta que se disponga su destrucción o reciclaje. También se debe notificar cuando estos equipos sean llevados al vertedero para ser sepultados.
Aunque, aceptó que en ocasiones no se tiene el personal para realizar las verificaciones en los depósitos y tampoco se puede controlar a todos los vehículos que entran a los vertederos.
Una vez allí estos equipos son usualmente destrozados para obtener algunas de sus partes, dejando tirados las partes más peligrosas. Es así como podemos ver a pepenadores con teclados, pantallas de computadoras y quemando cables para obtener cobre.
Luego de que estos equipos son clasificados por los pepenedores son puestos en bolsas para vender algunas de sus partes, en especial las metálicas, a empresas recicladoras, el material restantes es arrojado a quebradas, abandonados en lotes baldíos o simplemente dejados en mismo lugar en que fueron desmantelados.
Una simple batería de una celular contiene tanto cadmio capaz de contaminar 150 mil galones de agua y muchos de estos aparatos son lanzados o abandonados sin ningún tipo de regulación.
Mientras tanto, las baterías de las computadoras y las pantallas de televisores contienen varias libras de plomo, otros equipos como las impresoras tienen elementos químicos altamente contaminantes como el cobalto.