La Policía desalojó ayer, por segunda vez consecutiva, de la zona céntrica de la capital a unos 400 maestros enardecidos que participaron en una violenta protesta para exigir al gobierno mejores condiciones de vida.
Los manifestantes atacaron durante una hora a los policías con garrotes de dos metros, en cuyas puntas se observaban enormes clavos de acero, y les arrojaron piedras y bombas incendiarias.