Los principales focos de incendio estaban controlados ayer en Portugal mientras Italia seguía luchando contra las llamas y toda Europa sufría las consecuencias de la ola de calor, que causó una víctima más en España.
Los bomberos portugueses lograron circunscribir los principales incendios, aunque siguen movilizados masivamente, con más de 2,000 hombres y 800 militares. Las temperaturas son cada vez más elevadas en ese país, acercándose a los 40 grados celsius en el interior.
Dos incendios preocupaban aún a los bomberos ayer: uno cerca de Pernes, a 110 km al noreste de Lisboa, y el otro en Quinta da Portela, en el centro. El fuego ya ha devastado más de 100,000 hectáreas en Portugal y se ha cobrado 14 víctimas.
La comisaria europea de Asuntos Sociales, Anna Diamantopoulou, llegará hoy a Portugal para evaluar la ayuda necesaria. Estados Unidos está dispuesto a ayudar financieramente a ese país y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) también dio una "respuesta positiva", según Lisboa.
En Italia, por el contrario, ayer se multiplicaron los incendios, que amenazaban zonas pobladas de Génova y obligaron a cortar el tráfico entre Sorrente y Amalfi, en el sur. Los guardas forestales recibieron más de mil llamadas advirtiendo de la aparición de nuevos focos, sobre todo en Toscana, Liguria, Campania y el Lacio, la región de Roma.