El choque de una camioneta en la que viajaban dos policías; la ex agente Leonor La Rosa, parapléjica como resultado de las torturas a las que fue sometida en 1997 durante el gobierno del expresidente Alberto Fujimori, y una hermana suya, levantó sospechas sobre el verdadero estado de salud de aquélla, mientras un legislador solicitó una exhaustiva investigación.
El accidente se produjo el jueves último y se debió a la alta velocidad a la que circulaba el vehículo. La policía comprobó que los dos agentes y la hermana de Leonor La Rosa estaban ebrios. No se pudo establecer si la ex agente también había bebido licor, porque se negó a someterse a un análisis etílico.
La actitud de La Rosa ha levantado suspicacias en un sector de la prensa limeña, que recogió versiones de supuestos testigos -que sin embargo no aparecen identificados- que afirman que vieron a la ex agente caminando fuera del vehículo, que pertenece a la Policía Nacional, en estado de ebriedad.
El legislador Alfredo Gonzales de la agrupación fujimorista "Solución Popular" planteó en el Congreso que se formara una comisión investigadora para determinar "verdaderamente su estado físico y si fue a consecuencia de las torturas".
Por su parte, el abogado defensor de Leonor La Rosa, el legislador Heriberto Benítez, informó que también solicita un nuevo juicio en el que se demostrará fehacientemente las torturas a las que fue sometida su patrocinada y que la llevaron a quedar paralítica.
"En buena hora que se investigue este caso. De esta manera, los responsables de las torturas contra Leonor (La Rosa) van a ser finalmente sancionados", dijo. Leonor La Rosa, quien declaró a la prensa que el día del accidente venía de una reunión familiar y reconoció que los dos agentes y su hermana habían bebido unos vasos de vino, aunque negó que ella hubiera hecho lo propio, solicitó al Colegio Médico del Perú la formación de una comisión de especialistas para determinar su estado de salud.
La ex miembro del Servicio de Inteligencia del Ejército quedó con el cuerpo paralizado a raíz de las torturas que le aplicaron en 1997 militares en los sótanos del Servicio de Inteligencia Nacional, supuestamente por orden del ex jefe de los servicios secretos, Vladimiro Montesinos. A La Rosa se le achacó en su momento haber filtrado a los medios el contenido de operativos secretos.