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Convicto esperó años para ser encarcelado

Después que fue sentenciado a 13 años de prisión en el año 2000 por robo a mano armada, a Cornealious Anderson se le dijo que esperara instrucciones


Después que fue sentenciado a 13 años de prisión en el año 2000 por robo a mano armada, a Cornealious Anderson se le dijo que esperara instrucciones sobre cuándo debía reportarse en la prisión para cumplir su pena.

Curiosidad
  • Peter Joy, director de la Clínica de Justicia Criminal de la Facultad de Leyes de la Universidad de Washington en Saint Louis, dijo que “la verdadera tragedia es que un aspecto de la prisión es la idea de rehabilitación”. “Aquí tenemos a alguien que llevó una vida perfecta durante 13 años. Hizo todo de la manera correcta. Así que no necesita rehabilitación”, agregó. El desenlace no es claro. El procurador general de Misuri, Chris Koster, presentó una respuesta judicial que decía que el Estado tiene justificación para hacer que Anderson cumpla su sentencia.La última vez que algo como esto ocurrió en Misuri fue en 1912. En ese caso al sentenciado no cumplió prisión.

Pero esas instrucciones nunca llegaron. Así que Anderson no se presentó en ningún penal. Pasó los siguientes 13 años haciendo una vida normal: se casó, tuvo tres hijos, aprendió un oficio. Nunca trató de ocultar su identidad ni su paradero. Anderson pagó sus impuestos y sus multas de tránsito, renovó su licencia de conducir e inscribió su negocio.

 

No fue sino hasta el año pasado que el Departamento de Prisiones de Misuri descubrió el error administrativo que lo mantenía en libertad. Ahora Anderson lucha por quedar libre, alegando que las autoridades perdieron su oportunidad de encarcelarlo.

“Enviaron un equipo SWAT a su casa”, dijo el abogado de Anderson, Patrick Megaro. “Le estaba dando el desayuno a su hija de tres años y estos hombres armados golpearon en su puerta”.

Anderson, de 37 años, fue llevado al Centro Correccional Sureste de Charleston, Misuri, para que empiece a cumplir su sentencia. En febrero se presentó una apelación solicitando su excarcelación.

 

Anderson y su primo asaltaron al subgerente de un restaurante en 1999 con una pistola de aire. Anderson fue capturado y sentenciado a 13 años de cárcel. Y esperó instrucciones sobre lo que debía hacer.

“Pasó un año, dos años, cinco años, 10 años. El piensa: “Supongo que ya no les importa”, indicó Megaro. Así que Anderson prosiguió con su vida. Megaro dijo que no era prófugo, que nunca se dio a la fuga. De hecho, era justo lo opuesto.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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