Los pacientes que experimentan un ritmo cardiaco acelerado, precisamente en estos momentos, tienen un riesgo significativamente mayor de mortalidad en los 90 días siguientes al proceso. Así lo confirma un estudio publicado en las páginas del Journal of the American Medical Association.
Un equipo de científicos del Instituto de Investigaciones clínicas de Duke ha analizado la incidencia de los dos tipos de trastornos de la frecuencia cardiaca más comunes en la muerte súbita, fibrilación ventricular y taquicardia ventricular en los pacientes con infarto de miocardio agudo sometidos a esta intervención coronaria.
No se trata de cirugía, sino de intervenir las arterias enfermas introduciendo un catéter por la ingle o la muñeca hasta el corazón.
Después, cuando se localiza la obstrucción, se procede a la angioplastia. "Consiste en introducir a través del catéter un balón que se infla para desobstruir la zona. Posteriormente, se incorpora, de la misma manera, el stent, una especie de red metálica que sirve para que evitar el bloqueo.