La congresista colombiana Piedad Córdoba agradeció hoy a la guerrilla de las FARC por haber cumplido con la liberación de Alan Jara e indicó que habló de manera insistente con el comandante rebelde para lograr más entregas de cautivos.
La senadora dijo que habló con los rebeldes de la importancia de continuar con las liberaciones y anunció que continuará visitando a los presos de las FARC en cárceles para buscar un canje que permita el regreso de todos los rehenes.
"Sigue el trabajo por las liberaciones, por el intercambio humanitario y tengo que aprovechar para agradecer a las FARC por haber cumplido, por el compromiso de seguir avanzando en este proceso y porque esto le devuelve la credibilidad al país de que a través de la salida política y negociada al conflicto se puede avanzar", dijo.
Asimismo, confirmó que el dialogó con el comandante rebelde encargado de entregar a Jara y le insistió en la necesidad de buscar un acuerdo humanitario.
"Era un comandante que ha hecho parte de las otras entregas, Alan le puso de nombre el comandante Libertad, es muy serio y yo le hablé con mucha insistencia sobre la necesidad de continuar", precisó.
La senadora indicó que en el momento de la liberación varios lugareños salieron a despedir al ex gobernador del departamento del Meta en un sitio de la selva en el que unos 30 guerrilleros de las FARC lo entregaron al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y a ella.
"El venía en medio de campesinos, campesinas y guerrilleros que lo traían, eran gente de un pueblo que salió a despedirlo", confirmó Córdoba.
Jara fue profesor de ruso e inglés en varios campamentos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Emocionada Córdoba confirmó que el jueves irá por el ex diputado del departamento del Valle del Cauca Sigifredo López, rehén de las FARC desde abril de 2002, y continuará trabajando por más liberaciones de secuestrados.
Asimismo, señaló que la misión humanitaria de hoy se demoró menos que la del pasado domingo, cuando fueron liberados tres policías y un militar, porque en aquella ocasión llegó al sitio que le habían dicho los rebeldes y luego tuvo que desplazarse hacia otro lugar a recoger a los rehenes.
A su llegada al aeropuerto de la ciudad de Villavicencio, Jara se fundió en un abrazo con su esposa y su hijo, al que se sumó Córdoba en medio de las lágrimas.