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Corea del Norte: con el monstruo como vecino

Los expertos indican que EE.UU. y Japón no quieren cambios geopolíticos y militares en el Noreste asiático.


EL PASADO 3 de octubre, un grupo de latinoamericanos visitaron la Zona Desmilitarizada, territorio que separa la península coreana en dos naciones antagónicas. A menos de 57 kilómetros de Seúl, está el observatorio de Odusan, un puesto de vigilancia abierto al público para ver un país aislado del mundo que se ha convertido en una amenaza a la paz internacional, según algunos líderes occidentales: Corea del Norte.
Cruzando el río Jong-il, a lo lejos, se ven granjas, caminos, bueyes y pequeñas casas. Como si nadie viviera allí, Corea del Norte permanece misteriosa para muchos, pero allí está.
"No hagas bromas, que luego salen los misiles o las trazadoras", decía un funcionario panameño que junto a nosotros llegamos al observatorio. De repente, un camión con soldados norteamericanos y surcoreanos, vestidos de civil, llegaron al lugar para verificar quienes éramos. No hubo preguntas, solo vieron a los turistas en el sitio.
Lo impactante del caso es que así está tan cerca Corea del Norte de Seúl. Ya en el pasado, en 1976, los soldados surcoreanos que vigilan la Zona Desmilitarizada descubrieron tres enormes túneles que por vía subterrárea intentaron convertir en caminos para una eventual invasión del Sur.
La Autopista de la Libertad está fuertemente vigilada y fortines a lo largo de la costa del río Jong-il, desde Odusan hasta Panmunjom, tiene soldados en arreos de combate.
Esta mirada a la Zona Desmilitarizada, creada en 1953 con el Armisticio de puso fin a la guerra de Corea, nos demuestra que nuestro mundo vive una paz tambaleante. Técnicamente, Corea del Norte y Estados Unidos todavía están en hostilidades.
Recientemente, el lanzamiento de misiles Taepondong-2, de mediano y largo alcance, sorprendieron a la región asiática, demostrando otra vez que el régimen comunista de Pyongyang tiene ambiciones militares y busca recuperar por la fuerza a Corea del Sur.
Casi todo el mundo conoce las posturas equidistantes de Washington y Pyongyang sobre el tema del programa nuclear norcoreano o su reiteradaamenaza misilística. Pero, ¿Qué piensan los surcoreanos, que viven junto a esta seria amenaza?
Para Won-Ho Kim, el profesor en Economía y politólogo surcoreano, vivir con un Estado comunista agresivo es cosa de todos los días. "Es como vivir con un monstruo a lado", decía el docente.
Entrevistado por el Panamá América acerca de las razones por la cual Corea del Norte hace maniobras agresivas, lanzando misiles a tutiplén, Kim argumentó que Pyongyang busca hacer bulla para decir que está allí y tiene poder de fuerza para presionar a Seúl y Washington.
"Yo creo que el gobierno de Corea del Norte está nervioso con las futuras elecciones en Corea del Sur, en donde un partido conservador anti-norcoreano ganaría abrumadoramente. Pyongyang quiere crear una atmósfera de crisis para intimidar a los surcoreanos. También quiere tomar ventaja sobre la tensión entre Seúl y Tokio por la disputa en las islas Dokdo. y Finalmente, Corea del Norte busca una excusa para negociaciones directas con Estados Unidos, cosa que Washington rechaza", aclaró Kim desde la capital surcoreana.
Paradógicamente, el economista advierte que los mismos surcoreanos no tienen miedo sobre la amenaza del Norte. "Muchos de los surcoreanos no le prestan atención al lanzamiento de los misiles o al programa nuclear de Corea del Norte. Los surcoreanos, incluyendo muchos dirigentes derechistas, creen que Pyongyang no apunta hacia Seúl, al menos por ahora", recalca el experto.
Empero, Won-Ho Kim señaló que sería un craso error tomar acciones bélicas en contra Pyongyang o sus bases militares. Según él, "los surcoreanos no apoyarían acciones agresivas (posiblemente de Estados Unidos o Japón) en contra de Corea del Norte". "Particularmente, casi todos nosotros (los surcoreanos) no apoyaremos una agresiva ofensiva militar japonesa", acotó.
Y es lo lógico. En la península coreana todavía se resiente las secuelas de la ocupación nipona, ocurrida entre 1910 y 1945, en donde se cometieron atrocidades, según los historiadores coreanos.
Kim, que también ha sido Director para las Américas del Instituto Coreano para la Política Económica Internacional (KIEP), piensa que lo que Corea del Norte no quiere con una eventual "reunificación" con Seúl, es lo sucedido en 1990 con Alemania Oriental, que fue absorbida por su contraparte occidental y luego fueron juzgados los exlíderes comunistas por sus malos manejos administrativos, además de los abusos contra los derechos humanos que cometieron durante su régimen tiránico.
El economista Won-Ho Kim dice que "Pyongyang estima que logrará apoyo financiero o ganancias haciendo estas acciones de lanzar misiles balísticos, hasta que los hechos recientes de ellos puedan provocar la ruptura del soporte económico por un corto periodo de tiempo".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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