Corea del Sur se prepara para acoger desde hoy a los líderes que participarán el lunes y el martes en la II Cumbre de Seguridad Nuclear de Seúl, con un operativo de seguridad sin precedentes que movilizará a 40 mil agentes en todo el país.
El amarillo fluorescente de los chalecos que distinguen a los policías desplegados para la ocasión es un paisajes habitual estos días en las estaciones de metro y las grandes avenidas de la capital surcoreana, y omnipresente en torno a la sede de la reunión, que acogerá a líderes de 57 países y organizaciones internacionales.
El Centro de Convenciones COEX, integrado en un monumental complejo comercial y de ocio en el selecto distrito de Gangnam, al sureste de la capital, acogerá dentro el mayor evento diplomático internacional jamás celebrado en Corea del Sur.
En el perímetro delineado por las autoridades en torno al COEX se prohíbe el acceso a personal no autorizado para evitar actos terroristas o manifestaciones, declaradas ilegales en las cercanías de la sede.
Tres alambradas de seguridad custodiadas por cientos de agentes serán los filtros de entrada, mientras que barreras en las calzadas desalentarán a posibles activistas antinucleares a los que el Gobierno surcoreano, volcado en presentar una imagen impoluta del país, considera “personas non gratas”.
“Siento un gran peso sobre mis hombros al prepararme para un importante evento que enfoca la atención del mundo sobre Corea”, declaraba a la prensa uno de los policías que estos días peinan hasta el último rincón de Gangnam en busca de cualquier atisbo de inseguridad.