El próximo encuentro de las grandes potencias económicas se realizará en noviembre y el anfitrión de esta importante cita es la República de Corea.
Este país actualmente se encuentra en una excelente situación para desempeñarse como país mediador entre los países avanzados y en desarrollo.
Por esta razón, la República de Corea no escatimará esfuerzos para asegurar el éxito del G-20 en el año 2010.
Según los expertos, Corea es el único miembro del G-20 que pasó a formar parte de los países avanzados al término de un período colonial.
Asimismo, cuenta con la invaluable experiencia del notable desarrollo económico logrado al término de la Guerra de Corea (1950-1953).
Finalizada la cumbre en Toronto, Corea dispondrá de un nuevo escenario diplomático donde se congregarán los más importantes líderes del mundo.
El propósito de estos encuentros es acordar un plan para asegurar la recuperación global y responder a los retos y riesgos económicos mediante la cooperación internacional.
No cabe duda de que las acciones decisivas del G20 y el balance entre los países desarrollados y en vías de desarrollo, contribuyen eficientemente a hacerle frente a la crisis financiera y económica.
El G-20 ya ha aportado una serie de resultados importantes y concretos. Se comprometió a coordinar políticas macroeconómicas expansionistas, incluyendo la expansión fiscal de $5 trillones, los instrumentos convencionales de política monetaria y a fortalecer las Instituciones Financieras (IFIS).
Uno de los objetivos del G-20 es la transparencia en política fiscal, a través de un intercambio de información en asuntos fiscales, con el fin de combatir los abusos en el sistema financiero y prevenir la evasión fiscal, lavado de dinero y financiamiento a los terroristas.
Construyendo sobre logros pasados y la cooperación entre sus miembros, el G-20 doblará sus esfuerzos este año para ayudar al mundo a hacer una transición exitosa de la recuperación mundial y lograr mayor crecimiento sostenible y equilibrado.