El gobernante ecuatoriano, Rafael Correa, se declaró dispuesto a disolver la Asamblea Nacional y anticipar elecciones presidenciales tras criticar a la oposición en el Parlamento, institución que no designó a su delegado para integrar una comisión que reestructurará el sistema judicial.
La predisposición que mencionó Correa de disolver el Parlamento y poner a disposición su cargo, conocida como "muerte cruzada", está contemplada en la Constitución.
El anuncio lo realizó durante su informe semanal de labores un día después que la Asamblea Nacional suspendiera la sesión en la que, en principio, debía designar a su representante para la comisión tripartita que reemplazará al Consejo de la Judicatura para sentar las bases de la reestructuración judicial durante 18 meses.
El viernes la oposición en el Legislativo logró cambiar el orden del día con el fin de debatir las reformas a Ley Orgánica, lo que postergaba la elección del delegado a la comisión tripartita, y después de ello el presidente de la Asamblea, el oficialista Fernando Cordero, suspendió la reunión.
La conformación de la comisión, integrada por un representante del Ejecutivo, uno de la Asamblea Nacional y otro de la Función de Transparencia y Control Social, la aprobó el pueblo en una consulta popular el pasado 7 de mayo.
El representante del Ejecutivo Paulo Rodríguez, extitular del Registro Civil, delegó a Fernando Yávar la Función de Transparencia.
El presidente señaló que la oposición "está cayendo" en "mañoserías y corruptelas" para bloquear la elección del representante de la Asamblea, a la comisión tripartita.