Los expertos Jacques Hallak y Muriel Poisson, del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE), son los autores de ese estudio presentado hoy en la sede de la UNESCO en París.
El documento apunta que la corrupción en la educación y en sectores aledaños como el editorial, la construcción o la alimentación, "socava seriamente los sistemas educativos en el mundo".
Malversaciones de fondos, licitaciones públicas amañadas, fraudes en los exámenes, percepciones ilegales de derechos de matrícula, sobornos y cohechos en contrataciones y ascensos, forman parte de las corruptelas más frecuentes, según el informe.
En la enseñanza superior las formas son también variadas y van de fraudes en la educación transfronteriza a títulos imaginarios y universidades ficticias, cuyo número pasó de 200 en el año 2000 a 800 en 2004.
El objetivo del estudio "no es denunciar, sino ser útiles", dijo a Efe Jacques Hallak, tras indicar algunos logros alcanzados en Latinoamérica, continente en el que, reconoció, "hay problemas inmensos" en materia de corrupción y educación.
"No somos agentes de Policía ni de la justicia", el objetivo es "ayudar a los países en desarrollo", para lo que intentan "mostrar que hay un problema, pero también países que han encontrado soluciones", destacó.
Citó el "muy importante" trabajo en Chile sobre la alimentación escolar, con un sistema de programación "centralizado", "totalmente transparente" y "bien aplicado", que economiza y tiene en cuenta las diferentes necesidades nutritivas y de transporte de este país de 5.000 kilómetros de largo.
En Argentina, el Pacto de Integridad produce "resultados formidables" desde que en 2003 se asociaron el Ministerio de Educación, productores de manuales, una comisión independiente y la ONG Transparency International para respetar un código de conducta en las adjudicaciones de los tres millones de textos anuales que se distribuyen.
De Brasil resaltó el "Programa Dinero Directo en la Escuela" en el Estado de Río Grande do Sul, de descentralización y mejora de transparencia en la gestión, que da más poder a la escuela.
Hallak resaltó el "trabajo fundamental" realizado por el Ministerio de Educación colombiano entre 1998 y 2003 en Bogotá, donde "limpió la lista de maestros y economizó un 15% de gastos", y donde ahora hay "menos falsos profesores, menos ausencias y ascensos injustificados y menos jubilaciones manipuladas", gracias a una mayor transparencia y al seguimiento del profesorado.
Panamá es un país que invierte gran cantidad de dinero en la educación, sin embargo, la calidad es muy baja. Solo en el 2006, el presupuesto destinado para la enseñanza fue de 507 millones, el más alto en la historia del país. No obstante, no de lograron grandes resultados.
Esta situación se evidencia en las áreas de pobreza y pobreza extrema, especialmente en las indígenas.