A falta de 16 días para las elecciones presidenciales en Brasil, el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva perdió a una ministra que trabajó codo a codo con la candidata oficialista Dilma Rousseff, y renunció acusada de corrupción.
La dimisión de Erenice Guerra al cargo de ministra de la Presidencia que había heredado de Rousseff en marzo pasado, cuando esta aceptó ser candidata presidencial, fue anunciada por el portavoz de Lula, Marcelo Baumbach, y fue el corolario de una semana de denuncias de tráfico de influencias en el seno del poder.
Desde hace varios días, la prensa local ha ventilado supuestas irregularidades en las que estaría implicado Israel Guerra, hijo de la Ministra, quien actuaría como intermediario en la concesión de créditos oficiales o la adjudicación de contratos con el Estado.