El primer tribunal internacional penal permanente, soñado durante décadas, se hizo realidad ayer a pesar de que Estados Unidos luchó con uñas y dientes para evitar su jurisdicción sobre los crímenes más atroces de la humanidad.
Sin algarabía ni fanfarria, los primeros cuatro empleados de la Corte Penal Internacional (CPI) llegaron ayer a la sede temporal en un complejo de oficinas situado en la afueras de la ciudad holandesa de La Haya, para manejar las quejas de genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad en todo el mundo.
Grupos de los derechos humanos han defendido la creación del tribunal como el mayor avance de la justicia internacional desde que los dirigentes nazis fueron juzgados por una corte militar internacional en Nuremberg al término de la Segunda Guerra Mundial.
Armados sólo con teléfonos y material de oficina mientras esperan la construcción de su sede permanente, los primeros empleados allanarán el camino para 18 jueces y un fiscal jefe, que llegarán a inicios del año próximo. El tribunal debe comenzar a operar efectivamente en febrero del 2003.
Se espera que tanto los jueces como el fiscal sean elegidos en enero por los países que respaldan el tribunal, que ha sido ratificado por 74 naciones. No se espera que la corte comience a investigar casos antes de fines del 2003.
Pero la corte, surgida de un tratado de 1998, tiene poderosos críticos como Rusia, China y Estados Unidos, que quiere conseguir inmunidad para sus tropas y funcionarios en misiones de paz en el extranjero. La CPI no puede investigar delitos cometidos antes del 1 de julio del 2002 y no reemplaza a los tribunales nacionales, interviniendo sólo cuando estos no investiguen o juzguen delitos serios.
La Casa Blanca advirtió que se "mantendría firme" en su oposición a la creación de la Corte Penal Internacional. "Estados Unidos protegerá a los ciudadanos estadounidenses de que la CPI se extralimite", dijo el portavoz del presidente George W. Bush, Ari Fleischer, mientras el mandatario viajaba aquí para una visita de un día centrada en la educación.
"La administración apoya formalmente el mantenimiento de la paz en Bosnia y queremos protegerá a nuestras fuerzas de paz para que puedan mantener la paz" dijo. "Pero el mundo no se debe equivocar, Estados Unidos se mantendrá firme con base en principios y hará lo correcto para proteger a nuestros ciudadanos".
Estados Unidos, junto con China, Rusia, India e Israel, se opone a la corte, y ha argumentado que sus ciudadanos podrían ser blancos de persecuciones por motivos políticos. Según los medios de comunicación israelíes, Israel está preocupada porque la lista de crímenes de guerra abierta por el tribunal internacional incluye movimientos de población en territorios ocupados.
Por su parte, la organización Amnistía Internacional criticó a Estados Unidos por no haber ratificado el tratado sobre la corte y consideró que "no puede haber criterios diferentes en cuestiones de justicia" ni "inmunidad para nadie".
Corte Internacional se hace realidad
EU, China, Rusia, India e Israel, se opone a la corte, y han argumentado que sus ciudadanos podrían ser perseguidos.