Los 460 niños que vivían en el rancho de una secta poligámica en Texas nunca debieron ser arrancados de allí por las autoridades del Estado, dictaminó ayer una corte de apelaciones de Estados Unidos.
La decisión de la corte supone un claro respaldo a las madres de los menores, que desde hace semanas batallan para lograr recuperar la custodia de sus hijos, en lo que supone el mayor caso de tutela infantil de la historia de Estados Unidos.
Estas familias son miembros de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (FLDS, por su sigla en inglés), una secta que vivía en un gran rancho en El Dorado (Texas) y donde, según las autoridades, se forzaba los matrimonios con adolescentes.