Las autoridades de Costa Rica anunciaron que entre el 24 de septiembre y el 1 de octubre próximos deportarán a ocho migrantes haitianos que se encuentran en el país de manera irregular y que forman parte de miles que se encuentran varados en el país centroamericano.
La Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) explicó que las personas que serán deportadas son de apellidos Louis, Emmanuel, Cadet, Ferdinand, Petit, Geffrard, Pierre y Obas, quienes serán acompañados por oficiales de Migración.
Con estas ochos el número de deportaciones de haitianos en los últimos meses subirá a 10.
Las ocho personas que serán deportadas se encuentran desde finales de agosto pasado en el Centro de Aprehensión Temporal para Extranjeros en Condición Irregular, ubicado en San José.
La DGME afirmó que continuará los procesos de deportación de personas "que se encuentren de manera irregular en el país".
"Las deportaciones son parte de las acciones permanentes de control migratorio del Gobierno de Costa Rica", agregó.
Desde abril pasado una oleada de unos 10.000 migrantes africanos y haitianos ha llegado a Costa Rica con la intención de cruzar Centroamérica y México para llegar a Estados Unidos, su destino final.
Sin embargo, miles de ellos han quedado varados en Costa Rica debido a que el Gobierno de Nicaragua mantiene cerrada la frontera al paso de migrantes irregulares.
Costa Rica decidió también cerrar este año su frontera con Panamá a la migración irregular, pero los migrantes siguen ingresando al país por diversos puntos ciegos de la extensa franja fronteriza.
A estas personas, la mayoría indocumentadas, las autoridades costarricenses les giran un permiso temporal de estancia y tránsito en el país.
El Gobierno costarricense ha informado que muchos de estos migrantes son haitianos que se hacen pasar por africanos con el fin de evitar procesos más expeditos de deportación.
De los cerca de 10.000 de estos migrantes que han entrado a Costa Rica desde abril pasado, unos 2.000 se encuentran en albergues oficiales del Gobierno, pero unos 2.500 viven en un campamento improvisado por ellos mismos a un kilómetro de la frontera con Nicaragua, pues prefieren estar allí en caso de que les permitan seguir su camino.
Muchos de estos migrantes han seguido su travesía ayudados por "coyotes" (traficantes de personas).