Mundo

Crean escuela para no videntes


El Ejército de Salvación es una organización dedicada a la ayuda humanitaria en Panamá desde 1904.
Esta organización ha iniciado un nuevo programa destinado a ayudar a las personas no videntes.
Se trata de una escuela para ciegos que actualmente atiende a una población de 30 adultos a quienes dictan clases de informática, confección de artesanías y otras materias para que aprendan un oficio que les permita obtener un ingreso.
La actividad ha sido acogida con mucho optimismo, así como los otros programas de comedores infantiles que mantiene el Ejército de Salvación en distintos puntos del país.
Igualmente tienen una casa hogar de apoyo a niñas en riesgo social, en la provincia de Colón, en Sabanitas, y otra ubicada en Gamboa.
Para realizar estas actividades necesitan del apoyo de la comunidad a través de las donaciones, desde alimentos perecederos, ropa en buen estado y apoyo económico.
En los últimos años la ayuda de los panameños a esta asociación, sin fines de lucro, han disminuido notablemente por lo que apelan a los panameños para que colaboren con las acciones de ayuda de esta organización.
Quienes deseen ayudar en el desarrollo de los programas sociales de este grupo, podrán obtener más información en teléfono 2-28 11 09, para la continuidad de los comedores nutricionales infantiles en Colón, Chilibre y Paraíso, y acciones de orientación para personas con problemas de drogas en Chitré.
Desarrollan programas sociales con comedores nutricionales infantiles en Colón, Chilibre y Paraíso, antigua zona canalera.
En Chitré trabajan con grupos de consejería y orientación para personas con problemas de uso y abuso de drogas.
Mensualmente entregan en la capital 150 bolsas con comestibles a personas y familias que no tienen recursos y que viven en la indigencia. Las bolsas son donadas por empresas y ONG´s que colaboran con esta causa cristiana.
Una de sus metas, a corto plazo, es trabajar para ayudar a las personas con discapacidad, y devolver un poco lo que le ha dado Dios. Por eso ha contactado a la Secretaría Nacional de Personas con Discapacidad (SENADIS) para brindar su ayuda como voluntario.
José da gracias a Dios todos los días por su salud y por tener un trabajo. Dice que a veces no se explica cuando algunas personas viven pegadas al reloj para ver cuándo es la hora de salida, ya que a él no le importa tener que trabajar más horas, porque ese trabajo es un regalo de Dios.
Desde 1987, y después de la invasión de 1989, muchos panameños emigraron hacia otros países, especialmente Estados Unidos y Canadá buscando una mejor vida.
José Peralta fue uno de ellos. En ese entonces tenía 22 años. Viajó en 1990 viajó a Chicago, Estados Unidos, donde vivía su hermano para crecer profesionalmente, hasta que el accidente dio un nuevo giro a su vida.
Pero su especial personalidad lo ha llevado a superar barreras de lo imposible. Su positivismo transmite la sensación de que lo conocemos desde hace mucho tiempo.


fecha edicion
old id
202216
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América