Aún no laten ni bombean sangre, pero en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid ya hay ocho corazones humanos preparados para hacerlo.
Son órganos bioartificiales, fabricados a partir de la estructura de un corazón original al que se le ha despojado de todas sus células cardiacas para dejarle al desnudo.
Después, una siembra de células madre del paciente al que se va a trasplantar, logra que el corazón vuelva a la vida.
Al menos, eso es lo que ha ocurrido en experimentos con animales.
El cardiólogo Francisco Fernández-Avilés confía en que antes de fin de año, al menos una porción de uno de estos corazones humanos, creados en España, sea funcional y demuestre su capacidad de latir.
Lo ha anunciado durante la inauguración en el hospital madrileño de las primeras instalaciones en el mundo que albergarán en exclusiva esta investigación pionera.
Se trata de "un hito sin precedentes" de la medicina regenerativa y de la investigación española, dijo Fernández-Avilés.
EL Gregorio Marañón aspira a gestionar un banco con "plantillas" o estructuras de órganos humanos y animales, listos para trasplante y a la medida de cada paciente. Después bastaría con tomar las células madre de un paciente y repoblar con ellas uno de esos moldes para obtener un nuevo órgano sin riesgo de rechazo para el organismo, ni listas de espera.
Varios grupos de investigación trabajan en todo el mundo en esta línea, pero Madrid se ha convertido en la primera ciudad que se anima a crear un laboratorio destinado solo a este fin.