Dignatarios de la Iglesia católica, encabezados por el Papa Juan Pablo II, políticos y feligreses intensificaron ayer el clamor por la liberación del presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), monseñor Jorge Jiménez, mientras proseguían las operaciones militares de rescate.
Por segundo día, el Papa pidió "con vehemencia" la liberación de monseñor Jiménez, quien fue secuestrado el lunes junto con el sacerdote Desiderio Orjuela, tras señalar que el plagio de los dos religiosos "acrecienta el clima de vejación de los derechos humanos y aqueja tanto a la población civil como a la Iglesia". Por su parte, el presidente colombiano, Alvaro Uribe, dijo ayer que "es desgarrador" el secuestro del presidente del CELAM, y del sacerdote Orjuela.
"La fuerza pública está haciendo todo el esfuerzo" para rescatarlos sanos y salvos, agregó Uribe, en la primera declaración que ofrece sobre el doble secuestro, que las autoridades han atribuido a la guerrilla de las FARC.