Los delitos informáticos no dejan de crecer, los usuarios no protegen sus dispositivos móviles y los robos no se denuncian por vergüenza y falta de confianza en la policía. Son algunos de los retos que atraviesa la lucha contra el cibercrimen, según el experto en seguridad Adam Palmer.
“Si no creyera que hay esperanza no trabajaría en esto”, afirma Palmer, asesor líder en ciberseguridad de Norton Cybersecurity Institute, una iniciativa mundial de la firma de software, destinada a la formación de policía especializada en crímenes en la red.
Este experto en seguridad informática confesó que no ve cerca el final de los hackers y delincuentes informáticos, pero espera que, al menos “crezca la confianza hacia la labor de la policía” y que los usuarios denuncien si son víctimas de algún tipo de delito.
A través de cursos sobre ciberdelitos destinados a fiscales, conferencias, un programa de ayuda a las víctimas, acuerdos para educar a investigadores internacionales y simulacros de juicios para este tipo de delitos, el instituto de ciberseguridad de Norton busca, en palabras de Palmer “que estos crímenes no queden impunes”.
“El problema es que nosotros corremos a la velocidad de las leyes y los delincuentes lo hacen a la velocidad de la luz”. Una legislación a escala global solucionaría parte del problema, apunta. Mientras tanto, “la cooperación entre las autoridades de todos los países es imprescindible”, sostiene.
Colombia, Argentina y Brasil son algunos de los países que han participado en estos programas que podrían extenderse a policías de otros países, entre ellos, España.
Los delitos específicos a través de dispositivos móviles se han unido a los habituales casos de “phising” (hacerse pasar por una entidad como un banco, para que el usuario facilite sus datos), spam (publicidad) y obtención de información a través de las redes sociales.