La incertidumbre en torno a la salud y el paradero de Kim Jong-un se disparó ayer después de que el líder norcoreano se ausentara de una importante ceremonia en Pyongyang tras más de un mes sin aparecer en público.
El nombre del joven dirigente, cuya edad se calcula en unos 30 años, no apareció en la lista de autoridades que visitaron el Palacio del Sol de Kumsusan para rendir homenaje a los cuerpos embalsamados de su padre, Kim Jong-il, y su abuelo y fundador del país, Kim Il-sung.
De este modo, el misterio sobre la suerte del líder norcoreano crece en paralelo a los cálculos y especulaciones de académicos, expertos y periodistas que, sin embargo, se topan de bruces con el muro infranqueable que rodea el hermético régimen norcoreano y a la dinastía Kim.
La ausencia en la lista publicada por la agencia estatal KCNA supone el segundo acto importante de Corea del Norte sin la presencia del líder supremo desde que el pasado 25 de septiembre se ausentara de la sesión extraordinaria de la XIII Asamblea Popular Suprema (Parlamento) en un hecho sin precedentes.
Y es que la última vez que se vio a Kim Jong-un en público fue el pasado 3 de septiembre, cuando asistió a un concierto de la banda de chicas Moranbong, la más popular del país en estos momentos.
Su misteriosa desaparición desató diversos rumores en la prensa internacional, desde una supuesta fractura de los tobillos o un ataque de gota.