La prostitución infantil es uno de los problemas sociales más graves, después del narcotráfico, al que se enfrentan casi todos los países Latinoamericanos.
Las cifras hablan por sí solas, pues a lo largo de la frontera entre México y los Estados Unidos hay unos 50 mil menores de edad, especialmente niñas, que son víctimas de explotación sexual, según algunas organizaciones locales.
La prostitución infantil está directamente conectada con el tráfico de menores y con la comercialización internacional de pornografía infantil. Además la pobreza, el abandono y la orfandad son los factores que desencadenan que los menores caigan en manos de los proxenetas.
Modus operandi .
Según la organización, las bandas de comercio sexual reclutan a sus posibles víctimas entre las poblaciones y los grupos más vulnerables y después, las venden a burdeles "que están por todo Estados Unidos".
Como si se tratara de cualquier otra actividad comercial, Melissa Snow, de la organización Shared Hope (Esperanza Compartida), explica que "este es un mercado fuertemente impulsado por la demanda". Es decir, que cada vez hay más "clientes" pagando por tener contacto sexual con menores de edad.
"Se aprovechan de que muchos menores de entre 12 y 17 años llegan a la zona fronteriza porque quieren cruzar al otro lado", afirma Marisa Ugarte, del Corredor de Seguridad Bilateral, una organización que aboga por la protección de los menores en los dos lados de la frontera.
Muchos de estos menores quieren intentar el cruce por sí solos, pero otras veces han sido llevados hasta ese lugar bajo engaño de personas que les ofrecen educación y una vida mejor.
"Son forzados a hacer muchas cosas con la falsa promesa de que los van a pasar al otro lado", afirma Ugarte.
Marisa Ugarte añade también que este negocio va acompañado de corrupción a los dos lados de la frontera y que en México, muchas de estas organizaciones de traficantes de menores operan en conjunto con los poderosos carteles de la droga de México.
Programas.
En el estado de Sonora, por ejemplo, una iniciativa similar -llamada "Camino a casa"- ha logrado que vuelvan a sus hogares más de 27,000 menores, según cifras que publica el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en su página de Internet.
Del lado estadounidense el Bilateral Safety Corridor y otras organizaciones, trabajan con el Departamento de Justicia y las policías de la zona en un programa piloto para entrenarlos en cómo tratar a los menores víctimas de explotación sexual.