Miles de personas se concentraron en Beirut para protestar por la actual crisis de recogida de basura que viven algunas zonas del Líbano, en una manifestación en la que al menos siete personas fueron trasladadas a los hospitales con síntomas de asfixia provocada por gases lacrimógenos.
Las fuerzas de seguridad utilizaron esos gases, además de cañones de agua y bombas de sonido para dispersar la protestas. El conflicto social de los residuos comenzó tras el cierre del vertedero de Naame, el pasado 17 de julio.