La crisis económica está erosionando los avances en la lucha contra el trabajo infantil en América Latina, alertó hoy EE.UU., que destacó en particular los abusos en Argentina, Brasil y Bolivia.
Las denuncias están contenidas en un informe de casi 450 páginas del departamento de Trabajo que aborda la situación de los niños cuya vida diaria no se centra en el estudio y el juego, sino en el trabajo en minas, fábricas y cultivos.
Concluye que menores trabajan en la elaboración de 122 productos en 58 países.
En India, niños pobres fabrican los balones de fútbol con los que juegan otros y lo mismo pasa en China con las decoraciones navideñas y en Colombia y América Central con el café que se exporta al resto del mundo.
"Mucha gente piensa que la esclavitud ha terminado y que el trabajo infantil es una cosa del pasado. Este informe demuestra que son problemas del siglo XXI", dijo a Efe Sandra Polaski, Subsecretaria Adjunta para Asuntos Internacionales del departamento de Trabajo.
En América Latina los años de alto crecimiento económico durante esta década y una buena dosis de voluntad política por parte de los gobiernos habían reducido la explotación de los niños, pero la crisis económica ha hecho perder parte de los avances, señaló Polaski.
En gran parte de la región los menores trabajan de forma voluntaria para ayudar a sus padres y en un puñado de países el problema es aún más grave, pues los niños están empleados de forma forzosa en ciertos sectores.
Ese es el caso de la industria de la confección argentina, de la caña de azúcar y las castañas de Bolivia, el carbón vegetal de Brasil y la coca de Colombia, de acuerdo con el informe.
En algunas ocasiones los niños son "básicamente vendidos" a "reclutadores" que convencen a los padres que se los entreguen con un fajo de billetes y la oferta falsa de enseñarles un oficio, según relató Polaski, quien coordinó la elaboración del informe del Gobierno.
"Al negar acceso a la educación, el trabajo infantil condena a la pobreza a generación tras generación", denunció la funcionaria.
El Gobierno de Estados Unidos colocó a 29 sectores económicos de 21 países en su lista de casos de "semi-esclavitud", en los que los niños son obligados a trabajar.
En Argentina y Bolivia, por ejemplo, los menores explotados son mayoritariamente indígenas e inmigrantes, las poblaciones que tienen más dificultad en reclamar sus derechos, explicó Polaski.
Fuera de América Latina, los fabricantes de juguetes y productos electrónicos de China, dos sectores de un volumen inmenso, emplean a manos infantiles a la fuerza, así como los empresarios del arroz de Birmania y de los diamantes de Sierra Leona.
El departamento de Trabajo elaboró el informe en base a datos recabados por las embajadas de Estados Unidos, gobiernos extranjeros, organizaciones no gubernamentales, expertos y medios de prensa.
El estudio, entregado hoy al Congreso, no da los nombres de las empresas que emplean a niños o de las compañías estadounidenses que adquieren los bienes que elaboran.Pese al informe, las empresas estadounidenses podrán seguir importando los productos en la "lista negra", pero el Gobierno de Washington no los comprará a menos que el proveedor certifique que no emplea a niños.Más que limitar el comercio, el propósito del informe es atraer la atención sobre los abusos para que los consumidores, los empresarios, los gobiernos y los sindicatos exijan a los culpables que dejen a los niños ser niños, se indicó.