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Crisis económica empaña proclamación de Felipe VI

El hasta ayer príncipe Felipe llegó al trono español sin ninguna elegante celebración oficial. La crisis económica y una tasa de desempleo de 26% en España, ya ha hecho que el rey más nuevo de Europa fuera relativamente frugal en las ceremonias formales de proclamación.


  • 7 mil agentes de la Policía y la Guardia Civil mantuvieron la seguridad durante la proclamación del rey.
El rey Juan Carlos fue largamente ovacionado durante su despedida
  • El rey, visiblemente emocionado, fue largamente ovacionado por los invitados en el Salón de Columnas y recibió un beso de la reina doña Sofía. Don Juan Carlos llamó a sus nietas, las infantas Leonor y Sofía, para darles también un beso, momento en el que se tambaleó ligeramente.
  • En primera fila del evento se sentaron las infantas Leonor, vestida de blanco, y Sofía, de rosa, además de la infanta Elena, de rojo. Su hijo, Felipe Juan Froilán, se ubicó junto al hermano de doña Sofía.
  • Igualmente, el Gobierno en pleno con su presidente, Mariano Rajoy, además de los expresidentes Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero.
  • Tras asistir a la sanción de la Ley Orgánica de la Abdicación por parte del rey y su refrendo por parte del presidente del Gobierno, los invitados despidieron de manera eufórica y personalmente al rey don Juan Carlos: primero, uno a uno y después colectivamente.

El hasta ayer príncipe Felipe llegó al trono español sin ninguna elegante celebración oficial. La crisis económica y una tasa de desempleo de 26% en España, ya ha hecho que el rey más nuevo de Europa fuera relativamente frugal en las ceremonias formales de proclamación.

Su padre, el rey Juan Carlos, de 76 años, causó enojo cuando se fue a un safari en África en momentos en que muchos españoles pasaban por penurias económicas.

Felipe, de 46 años, parece dispuesto a estar más a tono con los españoles y evitar los errores de su antecesor. Sin embargo, uno de sus principales desafíos será mejorar la economía y la crisis política que atraviesa el país europeo.

El príncipe de España tendrá, además, el reto de mantener la unidad social y territorial de España.

Es muy positivo que don Felipe conozca la lengua catalana y haya anudado discretamente una serie de relaciones en Cataluña, porque eso puede facilitar un clima favorable al diálogo.

 

Felipe también deberá garantizar la transparencia y austeridad de la Casa del Rey, además empujar en lo posible el debate de la reforma de la Constitución.

Austera proclamación

El histórico acontecimiento es tal vez más notable porque no incluyó banquete, solo una recepción con tapas, bocadillos, que los invitados comieron de pie. Tampoco hubo realeza o gobernantes de otros países, desfiles ni ceremonias.

 

Para el estándar de la realeza, esto es humilde. Los invitados a la recepción tampoco bebieron champaña, solo vino espumoso de la región de Cataluña.

“Más que nada es un mensaje”, manifestó Pablo Pérez López, profesor de Historia Moderna en la Universidad de Navarra, quien opina que al mostrar sobriedad en el gasto, los monarcas “muestran un cierto sentido de solidaridad en momentos de dificultad económica”.

Aunque fue una ceremonia sencilla, fueron exhibidos la corona del siglo XVIII y el cetro del siglo XVII.

 

El palacio reconoció que la pompa ceremoniosa fue eliminada para mantener “los criterios de austeridad que recomiendan estos tiempos que corren”.

La razón detrás de esto es fácil de entender, dice Emilio de Diego García, profesor de Historia Moderna en la Universidad Complutense de Madrid.

“En momentos en que cada gasto es examinado con lupa, particularmente el dinero público, cualquier ostentación hubiese sido criticada”.

Rey sanciona ley

Juan Carlos, quien abdicó el 2 de junio, promulgó ayer la ley que estableció el marco legal para el traspaso de reinado.

En el palacio real de Madrid, Juan Carlos de Borbón rubricó esa ley aprobada por las dos Cámaras parlamentarias y en presencia de las principales autoridades del Estado, así como por Felipe VI.

La firma de Juan Carlos fue refrendada por la del presidente del gobierno, Mariano Rajoy, y a continuación el monarca se fundió en un abrazo con su hijo.

Tras la firma, el rey cedió al entonces príncipe de Asturias su sitio en la presidencia de la ceremonia de su abdicación, como símbolo del traspaso en la Corona de España.

Las dos hijas de Felipe de Borbón y Letizia, Leonor y Sofía, se acercaron a sus abuelos para darles un beso, y la ceremonia finalizó con el himno nacional.

El acto solemne tuvo lugar en la Sala de Columnas del Palacio Real, en el centro de Madrid, escenario de importantes actos en la historia del país, como la firma, en 1985, del Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas.

Juan Carlos y Sofía mantendrán el título de reyes, aunque en el protocolo del Estado figurarán ya detrás de la nueva princesa de Asturias y su hermana.

Unos 7,000 agentes de las fuerzas de seguridad españolas integraron el dispositivo para garantizar el normal desarrollo de estas históricas jornadas.

Partidos políticos españoles reaccionaron para pedir que el momento histórico sea aprovechado para hacer profundas reformas políticas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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