El Gobierno de facto de Roberto Micheletti se mostró optimista por el diálogo con el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, sobre la crisis de Honduras tras el golpe de Estado, mientras los seguidores del depuesto Manuel Zelaya afirman que su lucha por restituirlo va en ascenso.
Tres enviados de Micheletti, que se reunieron el jueves en Washington con el Secretario General de la OEA, destacaron en declaraciones a periodistas la “apertura” de éste a conocer la posición del Gobierno que dirige el país desde el derrocamiento de Zelaya, el pasado 28 de junio.
Uno de los miembros de la comisión, Arturo Corrales, dijo que el diálogo fue tan fructífero que están “en la parte fluida que nos va a llevar a acuerdos”, en el marco de la propuesta del presidente de Costa Rica, Óscar Arias, mediador en el conflicto.
“Consideramos muy positiva la reunión sostenida con el secretario general”, declaró otra delegada de Micheletti, Vilma Morales.
El tercer representante, Mauricio Villeda, también destacó la “apertura” de Insulza, y reafirmó que los miembros de la comisión regresaron “llenos de optimismo”.
Villeda explicó que en la reunión con Insulza analizaron “perfectamente los hechos ocurridos antes, durante y después del 28 de junio”, cuando los militares derrocaron a Zelaya y el Parlamento designó a Micheletti como Presidente del país.
Para la próxima semana está prevista una visita a Honduras de una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que depende de la OEA.
En tanto, el dirigente popular Juan Barahona, uno de los coordinadores de la resistencia a favor del depuesto presidente, dijo que la lucha de los seguidores de Zelaya “sigue en ascenso”, y no descansarán hasta que éste “regrese a la Presidencia y los golpistas salgan del poder”.
El movimiento de apoyo a Zelaya cumple 48 días de protestas exigiendo su restitución.
Barahona reiteró que sigue la lucha por la restitución de Zelaya, el restablecimiento del orden constitucional y la instalación de una Asamblea Constituyente.