Miles de personas hacían largas colas para recibir alimentos y agua embotellada en la capital del estado mexicano de Tabasco, una semana después de las inundaciones que han dejado al menos tres muertos, más de un millón de damnificados y amenazan con crear focos infecciosos.
El río Grijalva, que inundó el centro histórico de Villahermosa, descendió ocho centímetros pero mantiene anegadas decenas de colonias (barrios) del norte de la capital, donde se calcula que todavía permanecen sobre los techos de sus casas inundadas unas 20,000 personas, hambrientas y con infecciones en los pies.
El gobernador de Tabasco, Andrés Granier, dijo que el Ejercito y la Armada de México continúan las labores de rescate.